Como viajar al pasado sin salir de Madrid (367 Lecturas)
Todos nos acordamos de esa grandísima trilogía que marcó una época entre las generaciones de los ochenta. Estoy hablando de Regreso al Futuro, con Michael J. Fox en el papel de Marty McFly.
Unido al estrambótico Dr. Emmett L. Brown o mas conocido como Doc. A todos se nos quedaron grabadas frases como: “que fuerte Doc” o “eres un gallina”.
Por no hablar del genuino De Lorean, el coche que servía como maquina del tiempo en las películas. Cuando estaba a punto de alcanzar los 140 km/h, dejar dos marcas de fuego en el suelo y saltar hacia el futuro. Que nostalgia…
Existen muchísimas curiosidades sobre la saga de Regreso al Futuro, pero este no es el caso que nos ocupa.
He utilizado esta entradilla para explicar lo que me ha pasado hoy. Tenía que trabajar en una nueva oficina esta mañana. Así que he arrancado mi coche, y me he puesto en marcha a conocer el nuevo lugar de trabajo que me esperaba.
No estaba muy lejos de mi última oficina, que se sitúa en Herrera Oria. En concreto tenia que ir a El Pardo. Otrora tiempos de caza y relajación para Francisco Franco Bahamonde. Ahora cuna de cuarteles y militares.
El Pardo son cuatro calles, con lo que no me ha costado nada encontrar la oficina.
Lo que no esperaba encontrar es lo que ha sucedido. No me había percatado de tal situación hasta después de un par de horas allí.
Lo que parecía un “pequeño pueblo” de Madrid, con su Palacio, sus habitantes, sus coches, sus lineas de autobuses, sus cuarteles… no lo era en realidad.
Yo no se como, ni porque, pero al cabo de unas horas pensando, he llegado a la conclusión, que explica en gran medida lo que he vivido esta mañana.
Estoy al 95% seguro (Fuente: estadísticas inventadas Rab Ross) de que justo antes del bonito cartel que delimita el principio de El Pardo, existe lo que se conoce como un Vórtice espacio-temporal, que seria el causante de lo que podríamos denominar como una puerta de entrada al pasado.
De repente me di cuenta de lo que había acontecido. Me encontraba en el 30 de Noviembre, de algún año cercano a 1950. Sin quererlo me había transportado unos 50 años al pasado. No sabia como había pasado pero seguramente alguna rendija en el eje espacio-temporal había provocado mi salto en el tiempo.
Entonces empece a verlo claro. La gente, los bares, las conversaciones, el carácter de las personas… Tan solo esperaba poder regresar a mi tiempo. Por suerte al volver a cruzar el cartel que delimita los lindes de El Pardo. Todo volvió a la normalidad. Un par de coches adelantando por la derecha mientras mentaban a mi madre me devolvió al año 2009 de donde provenía en un principio.
El Pardo es un reducto que no se sitúa a más de 5 km de zona muy desarrollada en Madrid. Y aun así parece que el tiempo se detuvo y permanece inalterable por los años de los años.
En algunos momentos me ha parecido que iba a entrar en la oficina alguno de los Alcantara.
Aunque allí su hijo Toni – el que se va a manifestaciones y siempre termina linchado por “Los Grises” no estaría muy bien mirado por los demás habitantes.
Si ya se lo decía su padre: “Toni, aprende de tu hermana que siempre esta en la Iglesia”. Claro, porque se folla al cura…
Mientras escribía, disfrutaba de:



Este es el blog personal de Roberto Ross (Rab Ross), puedes seguirme en Twitter




