Este es el blog personal de Roberto Ross (Rab Ross), puedes seguirme en Twitter@rabross o leer mis sueños. A veces pienso más rapido que hablo:

Es usted la mujer más bella que he visto en mi vida… lo cual no dice mucho en mi favor.

La muerte en San Fermin, el dinero en San Fermin (307 Lecturas)

Leyendo el post de Cuernos y cafres me ha hecho pensar muchas cosas sobre San Fermin.

La primera de ellas, es que el post anterior para mí­ tiene bastante donde sujetarse. Muchas veces he dado mi apoyo a las protestas por las multas sobre llevar el cinturón y el casco.

Salvan vidas, desde luego, no lo discuto. Lo que discuto es como coartan tu libertad como persona.

Quiero decir que si yo voy a 220 km/h por la Castellana merezco multa y sanción, puedo atropellar a algún niño de papa con mas alcohol encima que Ernesto de Hanover que le ha parecido que cruzar la Castellana a las 5 de la mañana era una buena idea.

Conclusión, multa y sanción. Pongo en peligro la vida de los demás.

No llevar cinturón o casco, solo pongo en peligro mi vida. Conclusión: fin recaudatorio. Si pensabas que Tráfico se preocupa por tu vida cuando te anima a ponerte el cinturón y el casco, lo siento. no es así­. Se preocupa por recaudar.

Bien, esto no es por donde quiero llevar la opinión. Mi opinión es que una fiesta tan respetable como cualquier otra, San Fermin. Cada vez más se convierte en un despropósito general.

Veo en varios reportajes, ví­deos de decenas de personas durmiendo en la calle, aceras, escaleras, cada uno libre de hacer lo que quiera. Me parece correcto. Vomitando en las calles, descargando todas sus porquerí­as en las calles. La gente esta de fiesta, yo admito que lo harí­a igual.

El caso es que la ciudad de Pamplona queda como un autentico estercolero, se realizan mas de 400 intervenciones sanitarias diarias…

Pero a nadie de las autoridades de Pamplona le importa lo más mí­nimo. Un chaval muere en un encierro, y no pasa nada. Al dí­a siguiente hay otro encierro, los bares, cafeterí­as y tiendas siguen surtiendo de alcohol para que la fiesta no decaiga, y Pamplona sigue siendo por unos dí­as una concentración de gente.

Se acaban la semana de fiesta y nadie se acuerda de nada.

De lo único que se acuerdan las autoridades de Pamplona, es en lo que se ha recaudado en toda la ciudad durante toda la semana, dinero que más tarde o más temprano ira a parar a las arcas en modo de impuestos.

Poderoso caballero es don dinero. Usted vio un perro de oro y Don Perro le llamó.

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